De Carlos Ianni (Moderador): Errar
Evidentemente, tenemos más posibilidades de equivocarnos cuando provocamos a la suerte que cuando nos dejamos estar, cuando corremos riesgos que cuando les hacemos ole, cuando jugamos fuerte que cuando nos hacemos los sotas, cuando nos exponemos que cuando nos preservamos, cuando apostamos por una esperanza que cuando nos conformamos con amarrocar los frutos de una experiencia (pasada). No es un estado sino un proceso. No es una estasis sino un movimiento. Y las jornadas que valen la pena son las jornadas arriesgadas, las que transitamos fuera de los caminos trillados, aleatorias, que, por esa misma razón, nos exponen a errar (en la doble acepción de vagar y equivocarse, de deambular e irse a los caños). La vida como un camino, sí. Como una andadura titubeante, sorteando obstáculos, una veces manteniendo el rumbo, otras perdiéndolo. La acción, cuando está motivada por una de estas aventuras, es un azar inevitable, un salto a lo inconmensurable, una prueba, un golpe de suerte que nunca suprime la casualidad ni el riesgo de no ir a ninguna parte y perderse. Y que a veces, muy pocas veces, nos pone en contacto con lo inefable.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada