Otro de los valores recuperados en este viaje a Buenos Aires fue el placer de asistir a una obra de teatro. Esta noche tengo entrada para Tito Andrónico, de Animalario. Estoy nervioso, expectante, inquieto, abierto, vuelta y vuelta, revolucionado, con muchas ganas de ser arrasado por lo que los actores me propongan sobre el escenario. Y encima Animalario. Y encima me acompaña un buen amigo, Joaquín.
Vuelve la ilusión. Deja la puerta abierta, que corra el aire.
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2 comentarios:
bueno... ¡cuenta! ¿cómo fue?
quiero ir a verla pronto
la última (y única en realidad) vez que he visto animalario me dejaron revuelta y triturada
Qué bueno tenerte de vuelta Maca..
Me encantó, disfruté viendo teatro y eso es el mejor regalo que te pueden hacer como espectador. Intentaré escribir por aquí una segunda entrada sobre Tito.
Un beso fuerte!
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