Vaya semana. Vaya semana. Patas arriba, volteado.
Vengo lamentándome en los últimos días por no poder escribir más en este espacio mi espacio. Soy consciente de que Facebook está robando su parte, pero lo que aquí dejo sólo cabe.. aquí. Necesito poner en letras Polverigi, Buenos Aires, Madrid, mirarlo desde la distancia y así darle consciencia a una realidad que sigue hipnotizándome.
La semana encima termina con Mercedes Sosa echando el vuelo.
Los que la conocieron mucho mejor que yo la llamaban por la voz de América Latina.
Porque en estos 7 días América estuvo muy presente. Tengo unas tremendas ganas de llorar en cada segundo impar, y aún no he conseguido descifrar si es por alegría o por sencillamente lo contrario. América muy presente y razón de vivir.
Gente muy querida queridísima está ya en diferentes partes del continente. Y mirarles al otro lado, a través del espejo, me conmueve mucho. Gracias a la vida.
El miércoles de madrugada parto a Almagro. La misma sensación de siempre, no saber quién estará esperando al otro lado. Yo vengo a ofrecer mi corazón.
Una placa robada en mi mesa. 172. Una imagen que viene y vuelve a mi cabeza, como un pájaro que cumple el ritual de posarse en la rama y marcharse. Y sobre la que escribiré. Ojalá que mañana. Mon amour.
Todo cambia.
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